Perú

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5.3.18





Compañero de celda.

De la noche a la mañana, nuestro amigo, desapareció. Nadie sabía en realidad a dónde partió, ni qué estaba haciendo, sólo sabíamos que un tal Luciano Pavarotti le había dado chamba. Eso de “tal” es un decir, (por esos años), que se ajustaba al escaso conocimiento que el pueblo, amistades y familiares (hasta él mismo), tenían del ya archiconocido mundialmente de la lírica musical. Y con mucha razón, nunca nos preocupamos en conocer de ese mundo, al que solo accedíamos cuando en un Geniograma salía su fotografía. Los amigos, más cercanos, comenzamos a buscar y preguntar: el internet recién aparecía y, aparte de costoso, era un mundo desconocido.

¿Pero, qué hacía nuestro amigo con semejante personaje? ¿Cómo fue que comenzó a trabajar con él y en qué se desempeñaba?

Edwin Tinoco Silva, estudió en los centros educativos de Sucre (Andrés Mejía Zegarra y San José) y su barrio fue y es Minopampa. De padre tarmeño (Augusto) y madre sucreña (Irma). Ingresó a la Universidad San Martín de Porres, al terminar su carrera comenzó a trabajar en el prestigioso hotel “Las Américas”, en Miraflores, Lima, a donde llegaría a alojarse don Luciano y fue atendido por Edwin. El Maestro, al ver su personalidad, le propuso trabajar con él y sin dudarlo, Edwin, aceptó. Tal vez pensó que en su nuevo trabajo iba a desempeñar lo que había estudiado ("de lo que sea", como decía él) y estaba preparado para hacerlo de la mejor manera. Grande fue su sorpresa cuando Luciano le dijo: “serás mi asistente personal”.

Desde esa fecha se encargó de la agenda artística y social del gran Luciano. Doce largos años a su lado, viajando por todo el mundo, alojándose en los mejores hoteles de las ciudades donde el Divo llegaba para sus interpretaciones o invitado por algún mandatario. La relación no fue laboral, la amistad se fraguó en ellos, tanto así que se convirtieron en grandes amigos y en los estertores de la vida del Maestro, Edwin estuvo a su lado. Los homenajes, conciertos, entrevistas, seguridad, eran coordinados por nuestro amigo. Pavarotti le tenía confianza ilimitada.

Viajes, famosos, reinas, presidentes. Nos contaba que Franz Beckembauer, entrevistaba al Maestro para una revista alemana y en uno de los entremeses, el Kaiser del futbol alemán, al saber que era peruano le preguntó, “¿qué jugador peruano admiras?, él contestó, “Chumpitaz”. Franz le dijo, “Muy bueno Chumpitaz, pero me tocó marcar a Cubillas, ese era jugador, el mejor de los que he marcado”. Miles de anécdotas, miles de aventuras, miles de recuerdos, miles de fotos, cientos de personajes.

En los primeros meses de este año, a una década de la muerte del Maestro, después de sortear algunos inconvenientes con la viuda de Pavarotti, la Editorial Aliberti y Edwin decidieron sacar el libro, “Pavarotti y Yo, Vida del Gran Luciano, contado por su asistente personal”. Que fue todo un éxito en las Europas.
40 000 ejemplares (¡qué bueno y qué envidia!). Los principales medios de comunicación escrita, destacaron en sus páginas sociales y culturales, la publicación del libro. "País" de España, "Universal" de México, "Comercio" de Perú y Colombia, "Clarín" de Argentina, "El Mercurio" de Chile, el "Stiegel" de Alemania, "Sunday Times" de Inglaterra. Infinidad de entrevistas en todos los medios de comunicación, por Europa.

Felicitaciones Edwin.

Wito…

(Mayo 2017)